El lugar es imponente y puede divisarse desde cualquier punto de la capital catalana. A lo largo de sus 150 años de construcción esta completada en un 60% y según los estudios más recientes gracias a los avances técnicos puede tardarse unos 30 años más en completarse.
En su proceso han sucedido muchas cosas. El creador sólo pudo vivir para ver levantada cuatro de las ocho torres actuales porque le sorprendió la muerte en el año 1926 (lo atropelló un tranvía).
La Sagrada Familia es mística, imponente y mágica. El sello de Antoni Gaudí fue tomar elementos de la naturaleza humana para crear la catedral de la tierra, un lugar donde cualquier religión podrá celebrar sus ritos porque esta diseñada para tal fin.
Las grandes columnas tienen una forma impresionante. Son iguales a la composición de un tallo de árbol, van de un diámetro muy ancho hasta uno pequeño y luego surgen las ramificaciones que sostienen el techo.
Gaudí lo pensó todo. Cuidó hasta el más minúsculo detalle. Las sillas, los decorados, las puertas, sus llaves, la iluminación, entre otro, pero lo más significativo fue el dejar, en puño y letra, los pasos para levantar la estructura.
El museo es lo más importante. Lo ocupa un área total de superficie, es el subterráneo de la iglesia y en el recorrido se observan piezas originales de yeso muy bien conservadas de los modelos a escala de las naves, columnas, el templo en general y un novedoso sistema de contrapeso inventado por Gaudí para el diseño de la torre central de la iglesia, la parte más complicada y que se podrá apreciar en los años venideros.
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